jueves, 6 de mayo de 2010

SWV con Themo Lobos: Entrevista (2º Parte y final)



En esta parte Themo continúa hablando de Mampato, del mundo del comic, de la película y obvio de Star Wars. Esta es la segunda parte de este encuentro con este gran creador nacional. Nuestro miembro oficial de SWV: Gastón Troncoso, nos trae esta conversación. Agradecemos a Themo por su tiempo y paciencia con nosotros. Los invito a que sigan maravillandose.




-¿Y su compañero de aventuras, Ogú, cómo aparece?

Apareció provisionalmente para la historia “Kili-Kilis y Gola-Golas”, el era uno de los protagonistas de la historia pero solo aparecería en la historia en cuestión y nada más. Pero ocurre que hay personajes que adquieren vida propia y Ogú creó demasiada simpatía entre los lectores. Ya estábamos publicando otra historia de Mampato junto al extraterrestre “Xsé” y llegaban cartas a la editorial preguntando “¿Y qué paso con Ogú?”, “¿Dónde está Ogú?”, “¿Regresara Ogú?”. Todos pedían más de Ogú, entonces le dije a Eduardo que pondría a Ogú como compañero de aventuras de Mampato, lo cual le gustó mucho y así se quedó. Con el tiempo Ogú se hizo tan o más querido que Mampato, incluso llego a tener su propia revista de 4 números.



-En uno de los números de la revista “Rocket” usted con el seudónimo de “José Nazario” escribió una historia corta dibujada por usted, donde un cavernícola llamado precisamente Ogú viajaba en el tiempo gracias a un aparato muy similar al “cinto espacio temporal”.

Así es, no muchos saben eso (ríe). Esa historia la escribí para “Rocket” y trataba de un viajero en el tiempo que llegaba a la prehistoria en su primer viaje temporal y se encontraba con este cavernícola de nombre Ogú.


-Luego el cavernícola toca esa especie de “cinto espacio temporal” del tipo muerto y es transportado al futuro llegando al laboratorio de procedencia del viajero, asustándose aun más, destruye todo a su paso e incendia el lugar, muriendo todos los científicos y el cavernícola quemados y así el secreto del viaje en el tiempo desaparece con ellos.

¡Qué violenta la historia! (ríe). Bueno, no sabia como ponerle al personaje y le puse Ogú porque sonaba como la primera frase que dicen los niños, “agú”. Y pensando que los hombres primitivos se comunicaban con sonidos guturales, me pareció apropiado. Era dibujo serio, con una idea corta, como cuento corto. ¿Qué harías tú si te ves, por accidente, trasladado a lugares que no conoces?




-¿Esto es como un reciclaje de ideas?

Completamente. A veces es bueno rescatar las ideas antiguas y darles una revisada. Por ejemplo en otras historias de “Ogú y Mampato” realicé el mismo ejercicio con “Bromisnar” y “El piloto loco”, personajes que ya habían aparecido en historias de “Michote y Pericón” que realizaba para el “Peneca”. Como te dije antes es bueno pegarle una revisada a tus trabajos anteriores y darles una actualización por así decirlo, porque así como uno madura, con el tiempo las ideas también lo hacen, y muchas veces para mejor.



-Otro personaje muy querido de “Mampato” es Rena ¿Cómo surge su visión del mundo de Rena en el siglo 40?

Aun encuentro enamorados de Rena (ríe) por ahí un senador de la república me dijo una vez “pucha Don Themo, todavía estoy enamorado de la Rena” (rie).
Yo leo mucha ciencia ficción, me encanta Julio Verne, como te dije antes, pero la inspiración más directa para el siglo 40 de Rena fueron algunas historias publicadas en la revista “Mas Allá” de la que te hable anteriormente. Ahí aparecían muchos cuentos cortos y entre los que me acuerdo había uno que se llamaba “El misterio de las naves siderales” que era muy malo (ríe) y otro que siempre recuerdo de nombre “Lulungomena” ,( escrito por Gordon Dickson en 1953) que nos dice que el mejor lugar del universo siempre es tu hogar.
Rena vivía en un mundo post guerra nuclear donde todos habían mutado o evolucionado de alguna forma, y si te fijas incluso las evoluciones y mutaciones que realicé para esa historia no son al azar. Todo fue muy bien documentado. Aun así, todos me dijeron, “no le pongas una novia al personaje. ¡Eso lo mata!”, pero yo porfiado igual le metí a la Rena y las ventas de la revista aumentaron porque ahora las niñitas se habían interesado en las historias de Mampato.



-¿Y por qué se termina Mampato?

Yo comencé la sección de historietas en ZIG-ZAG con la revista “Rocket” y luego de años llegaron a cerca de 30 títulos y cada uno tiraba entre 30 a 50 mil ejemplares a la venta mensual y quincenalmente vendiéndose todos, (ZIG-ZAG era QUIMANTÜ). Pero llega la dictadura, ordenan cerrar casi todos los títulos y de la noche a la mañana quedaron todos cesantes. La única que sobrevivió fue Mampato porque pertenecía a Editorial Lord Cochrane. y no se atrevieron a eliminarla.
Pero la mataron igual, a la larga al subirnos los costos de impresión. Al final el costo de Mampato comenzó a subir y las ventas a bajar pues calzó con la crisis económica que sufríamos en esos años y la gente con mucha lógica prefería alimentar a su familia antes que comprar una revista que un sólo número costaba 10 veces mas que un Kilo de lentejas. Y así mataron a Mampato (Nº 418. Ultimo número de Mampato publicado el 25 de enero de 1978).



-En verdad se puso fea la cosa…

Mucho, incluso los diarios se vendían muy poco. “La Tercera” estaba a punto de quebrar pero su revista “Historietas” la salvo. A Vittorio Di Girolamo se le ocurrió poner un suplemento de historietas a mitad de la semana donde 5 o 6 dibujantes encontramos trabajo regular.
Yo llamo a ese periodo “Los meses azules” en forma irónica. Se habla de “los meses azules” cuando uno está pololeando, caminando en las nubes y todo eso. Pero yo llame “Los meses azules” a toda la época de la dictadura, con una ironía fabulosa (ríe).


-¿Fue en ese periodo donde también se dedicó a realizar cómics institucionales y Biográficos?

Así es. En esos tiempos sobrevivía haciendo historietas institucionales como “La Historia del Cobre” o “El Agua Potable”. Todos los dibujantes teníamos muy poco o nada de trabajo, algunos exiliados y otros batiéndose en otras cosas nada que ver con la historieta así que podría decir que en cierta forma fui afortunado al seguir realizando historietas. Uno de esos salvatajes me los hizo el Padre Renato Poblete (Gran persona, gran amigo), solicitándome la historieta con la vida del Padre Alberto Hurtado.
Yo soy Agnóstico, así que se lo hice saber de inmediato al Padre, pero él, muy amablemente, me contestó “¿Qué me importa si eres el único que puede hacer bien la historieta del padre Hurtado?”. Y desde ahí comenzamos a tutearnos (ríe). Gran amigo Renato, gran hombre.
La cosa es que la historieta gustó mucho, y luego otras congregaciones me pidieron la vida del “Padre Gillett” y de “Santa Teresa de los Andes”, Todo bien documentado, trabajos hechos con gran respeto.



-Pero nunca dejo de realizar cosas más masivas…

No sé si tan masivas, hice algunas cosas para Disney pero lo dejé porque se me estaba pegando ese estilo y no quería perder mi línea.
También realicé algunas cosas para los Pitufos. Álbumes, posters y varias historias completas donde me mandaban los argumentos en francés y yo los mejoraba. Los franceses quedaban felices (sonríe).
También realicé algunas cosas en la revista de “Los Snorkels” y entre todo eso también realice ilustraciones para el álbum de “Los Superamigos”. Ahí tenía que imitar el estilo de las muestras que nos llegaban porque teníamos que “engañar” a todos para que creyeran que eran reproducciones originales de los gringos.



Hablando de gringos… ¿Cuál es su opinión sobre la saga de StarWars?

La ví y me gustó muchísimo. Sobre todo las primeras que salieron (Episodio IV, V y VI) que estaban llenas de aventura y realizadas con una creatividad inmensa. Pero las últimas de StarWars (Episodios I, II y III) las encontré fomes, aburridas, poco imaginativas y demasiado largas. Quizá las encontré malas porque ya no existía la curiosidad y el encanto que les encontré a las primeras.
Pero la saga que me gustó entera fue “Indiana Jones”. Está repleta de aventura y tiene muchísimo recurso sacado del cómic. Se nota que alguien (Steven Spielberg) ha leído muchos cómics en su vida.


Mampato y Star Wars son historias que unen generaciones.
¿Cuál es el secreto de la transversalidad?

Yo creo que todos hemos tenido alguna vez las ansias de la exploración y la aventura, sobre todo cuando uno es pequeño. Si uno realiza las historias que le habría gustado leer cuando uno era niño la transversalidad está asegurada. Pero siempre que esté bien hecha porque con la edad uno se va poniendo más exigente y una historia que no es interesante prontamente se desecha.
Por ahí me preguntan: ¿cómo se hace un buen argumento?
Les digo que lean mucho, lean todo lo que encuentren. Clásicos, Ciencia Ficción, Romance, Aventura, Historia, Geografía… en fin, todo, todo, todo. Hasta los boletos de micro léanlos (ríe). De esta manera formaran un acervo de conocimiento y de manejo del lenguaje que les servirá para hacer cosas nuevas y diferentes pero sobre todo, que perduren en el tiempo.



-En el 3º “Festival de la Historieta de Valparaíso” el 2008 tuve la oportunidad de conversar con Eduardo Risso (Dibujante Argentino. “100 balas”). El me dijo algo que me quedo grabado. “Es muy fácil dibujar. Tu puedes dibujar, el, ella, todos pueden dibujar. Lo verdaderamente difícil es encontrar buenos guionistas.”
¿Qué hay de cierto en eso?

Es completamente cierto. Me decía uno de los tantos editores con los que he trabajado que quería hacer una revista así como las de antes. Como “El Pingüino” o “Rocket”.
Bueno, ya tiene los dibujantes –le dije yo- hay muchos jóvenes que dibujan excelente.
Es verdad –me dijo el- dibujan muy bien… pero sus argumentos son abominables.
Y eso me recordó lo que decía Wallace Wood, un conocido dibujante de “MAD” (revista humorística norteamericana) y que también dibujó “The Spirit” de Will Eisner, en la última etapa del personaje. El decía “Una historieta con un excelente dibujo y un mal argumento aburre, pero una historieta con un dibujo regular y un buen argumento tiene éxito” y daba como ejemplo la historieta de “Dick Tracy” (realizada por Chester Gould)



-Wallace Wood también trabajo para MARVEL realizando dibujos para Daredevil y otros personajes que no recuerdo en este momento.
En Chile los súper héroes por lo general los han trabajado como parodias
¿Qué opina del género súper heroico?

En general me gusta todo lo que esté bien hecho y no discrimino una historieta. Si llega a mis manos la leo sin importar si es de humor o ciencia ficción o de súper héroes.
En este momento recuerdo a “Súper Vaca” y “Capitán Chile”, que realizan unos muchachos jóvenes (Renzo Soto y TEC respectivamente), pero siento que adolecen de claridad argumental y contenido.
Por muy humorística que sea la historieta, siempre tiene que tener cierto contenido, cierta continuidad. Hay que aprender a redactar mejor para no dejar a la gente leyendo más de una vez la misma página para entender de qué va la trama. Aun así los dibujos son muy buenos.
Me gusta “Súper Vaca” y “Capitán Chile” pero les falta aún en lo que a argumento se refiere. Falta madurar el personaje, contar bien el cuento, evitar el exceso de groserías gratuitas..


-¿Y cómo se cuenta bien el cuento?

Mira, a todos los que me preguntan eso les hago estas dos preguntas:
¿Sabes contar chistes?, ¿Te celebran el chiste?
Hacer una historia es simplemente eso. Saber contar el chiste y que te lo celebren.
Hay que tener un comienzo y un armazón de la historia para introducir en ella a los que te escuchan, hay que darle emoción para que la gente se interese dando énfasis en las cosas más llamativas y cuando tengas la atención les entregas suspenso atrapándolos. Los mantienes colgados el tiempo justo y al final das la solución al dilema de una manera que sea en lo posible inesperada y lógica. Ese es todo el secreto.
Hay que saber contar el chiste.



-En las últimas décadas occidente fue bombardeado por la influencia nipona en lo que a entretenimiento se refiere, siendo más específico por la animación y el Manga.
¿Qué opina usted sobre este estilo de cómic?

La historieta es historieta sea donde sea y tenga el nombre que tenga. En Estados Unidos llamaron a las historietas “cómics” por ser publicadas en las páginas cómicas de los periódicos y siguieron llamándolas “cómics” aunque tuvieran tramas adultas y densas. El manga no es más que el nombre japonés para historieta y a mí me encantan las buenas historietas. Lo que no me gusta es cuando se copia.
Una vez tuve una discusión con un joven colega en un programa de televisión (“Bakania” de Chilevision en 1999), que me interpeló argumentando que a mí no me gustaba el arte japonés.
Le respondí que a mí me encanta el arte japonés. Tengo libros de historia del Japón, libros de arte japonés, me encanta su poesía y su historia… Pero hay algo que no me gusta de Japón , a quien llaman padre del cómic japonés(Osamu Tezuka, “Astroboy”) copiando el estilo de Disney con ojos grandes. Pero al ver el éxito de este dibujante todos los demás creadores empiezan a copiar su estilo. Eso mismo pasó en los 80 cuando apareció Otomo (Katsuhiro Otomo, “Akira”) y casi todos los dibujantes japoneses comenzaron a copiar su trazo.
Yo pienso que el copiar los estilos está bien para los principiantes pero no para los profesionales y siento que es una vergüenza que aparezcan chilenos o argentinos o de donde sean, que le estén copiando a un japonés que le copio a otro japonés que le copio a otro que le copió a Disney, y así.
Uno tiene que destacarse del resto y siguiendo una escuela basada en la copia difícilmente se lograra algo relevante.




-¿Cómo encontró la película de Ogú y Mampato?

Me gustó mucho el dibujo y la animación, pero hubo errores garrafales en la historia como “Marama” diciendo “Aloha”, eso es imperdonable.
También hay secuencias que alargaron demasiado a pito de nada tornando la historia tediosa, como esa donde Ogú se encuentra bajo el agua.
Me pidieron asesoría en algunas cosas, pero no comprendían que no podía estar viajando a cada rato a Santiago así que comenzaron a adaptar a su pinta.



-¿Y qué historia de Mampato le gustaría que fuese adaptada al cine?

El palito mágico” que es una historia muy humana, muy completa y muy “lloricona” (ríe). A Eduardo Armstrong se le soltaban las lágrimas con el final de esa historia.
Se trataba sobre la paternidad y el cariño a los hijos. Que no importan los temores o tus miedos, tu siempre harás todo para salvar a tus hijos.


- Hubo una protesta de cierta escritora que lanzó sus diatribas contra las historietas ("Temo a los cómics como a la peste negra (...) El cómic me parece una reverencia inútil a lo conocido. No les estamos abriendo puertas a los niños sino cerrándolas a la lectura con los “monitos”), refiriéndose a la incorporación de historietas en el maletín literario entregado por el gobierno.
¿Qué siente usted al leer esto?

Yo podría decirle que “La divina comedia” o el mismo “Quijote” fueron considerados literatura desechable cuando fueron escritas y hoy en día nadie puede negar su valor cultural.
En Francia se realizó una colección de 12 tomos de la historia de Francia en comic dibujada por los mejores historietistas de Europa. ¿Es eso peste negra?
Así mismo, yo realicé la vida del padre Alberto Hurtado en historieta. ¿Es eso peste negra?
Obviamente hay historietas que son mera diversión pero hay otras que son de un valor cultural inmenso y para nada se podrían catalogar como “Peste negra”.
En mi caso personal jamás dejé datos en el aire y si tenía que explicar el nombre de un animal o acontecimiento histórico siempre lo hice de manera muy documentada.
Por ejemplo, me ha premiado el Ministerio de Cultura de Noruega por mi historieta de Ogú y Mampato con los Vikingos gracias al estudio y la documentación que utilice al realizar la historia. Mis trabajos han sido centro de bienales de la historieta en México, España, Francia y Noruega. Por la calidad, la seriedad y el amor a lo que hago.
¿Los niños optan por la Peste Negra, Sra. escritora?¿Qué opinan de sus escritos?




-¿Cuál es el consejo que le entrega a las nuevas generaciones que se inician en esto de la historieta?

Lean todo lo que llegue a sus manos, formen un acervo de conocimiento y nunca dejen de crear cosas nuevas porque al instruirse las buenas ideas aparecen solas. Tienen la escuela gratuita de todos los historietistas que ya han tenido éxito. Aprendan de ellos y de su trabajo pero sobre todo nunca copien el trabajo de otro.
Wallace Wood decía “los creativos están a merced de la gente sin imaginación y los que copian son sólo mediocres”.


Disfruten de su trabajo y entreguen sus fantasías a quienes quieran soñar
(Themo Lobos)

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