miércoles, 26 de noviembre de 2008

Entrevista a Natalie Portman es LA OTRA REINA


En plena adolescencia le tocó el papel de la reina Padmé Amidala en la última trilogía de STAR WARS. Desde entonces la joven nacida en Israel y que creció en Estados Unidos no ha parado de trabajar en Hollywood, aunque ha sido muy estricta con sus papeles. A contrapelo de muchos colegas, asistió a la universidad (se graduó en psicología en Harvard) y es muy reservada en relación a su vida privada. En estos días se mete en la piel de otra reina para su nueva aventura fílmica, LA OTRA REINA, película en la que comparte cartel con Scarlett Johansson. En esta entrevista exclusiva con ALMA MAGAZINE cuenta que cuando le queda tiempo libre se dedica a la Fundación Finca, creada por la reina de Jordania para ayudar a mujeres pobres del tercer mundo.

Esta es la segunda vez que a Natalie Portman le toca ponerse en la piel de una reina. Tenía apenas 14 años cuando el director George Lucas la eligió para interpretar a la reina Padmé Amidala, la futura madre de Luke y Leia en la última trilogía de la icónica STAR WARS. Este mes, en la película LA OTRA REINA se la verá moverse cómodamente en la corte de los Tudor bajo suntuosos vestidos de seda. Convertida en Ana Bolena, será la segunda esposa del rey británico Enrique VIII, y competirá con su hermana Mary, interpretada por Scarlett Johansson.


Ana perdió la cabeza por su ambición, un exceso que Natalie Portman no se permite. Si bien se da el lujo de diseñar una línea de zapatos, en la vida real Natalie está más cerca de otra majestad, la de Jordania. La reina Rania la inspiró a trabajar en Finca, una organización que ayuda a mujeres pobres del tercer mundo dándoles préstamos para microemprendimientos, de la que la actriz se ha convertido en “Embajadora de esperanza”. Dustin Hoffman, con quien recientemente actuó en MR. MAGORIUM’S WONDER EMPORIUM, se asombra de que mientras otras actrices pasan su tiempo en la sala de maquillaje banalmente, Natalie matiza la espera haciendo el crucigrama del periódico New York Times.

Acaba de viajar a África a filmar un documental sobre gorilas para el canal Animal Planet, un viaje en el que la acompañó su madre, quien ha sido siempre su agente, desde que debutó en cine a los 11 años como protagonista en EL PROFESIONAL. “Si mis hijos quisieran dedicarse a la actuación les pondría como agente a la mamá de Natalie. Es increíble lo bien que manejó su carrera, haciéndole priorizar sus estudios y eligiéndole muy bien sus roles”, dijo Julia Roberts, quien trabajó con Natalie en CLOSER, la película que le dio a Portman un Golden Globe y una nominación para el Oscar. Su mamá la hizo rechazar, por ejemplo, el papel de la sexy LOLITA de Nabokov, rol que realizó sin pena ni gloria la joven Dominique Swain.


En 1999, Natalie no pudo ir a la premiere de STAR WARS EPISODIO I: LA AMENAZA FANTASMA porque estaba en su fiesta de promoción de preparatoria. Luego eligió hacer menos películas para poder tener tiempo de estudiar en la Universidad de Harvard, donde se graduó con un título de psicóloga. “Prefiero ser inteligente antes que una estrella de cine”, le contestó al conductor David Letterman alguna vez, haciendo famosa la frase.

“Después de haberme convertido en la reina Amidala, surgieron innumerables clubes de fans míos entre las chicas. Ellas no están muy acostumbradas a ver mujeres líderes en la vida real, y tampoco en la pantalla. Por eso el rol de Ana Bolena es muy fuerte, muy diferente al tipo de mujer al que el cine nos tiene acostumbrados”, dice Natalie. Su voz es suave y cuando sonríe muestra sus dientes blancos, perfectos. No se abre mucho con la prensa, y parece que tampoco lo hace con sus fans.


El rol de Amidala le hizo archifamosa y le generó millones de fans. ¿Cómo es su relación con ellos desde entonces?

Es buena, pero no alimento la comunicación directa con mis fans. Creo que eso puede invadir un poco tu vida privada. Tampoco leo lo que opinan de mis personajes. No me gusta verme a través de los ojos de la gente. Eso es realmente peligroso.

¿Le resulta difícil lidiar con los fotógrafos que siguen a las celebridades?
Mi vida es territorio personal. Cuando te encuentras en público es como que esperas ver fotógrafos, pero tener a alguien afuera de donde vives es como vivir en una prisión; es como si estuviera implícito que si eres una celebridad tu vida es pública. Debería esperar eso, pero esta situación todavía me shockea. Y me da mucha pena que haya gente que tenga que hacer ese trabajo.

Parece una mujer fuerte. ¿Eso le atrajo hacia el rol de Ana Bolena? ¿Su carácter?
Es interesante tener que investigar un período histórico tan intrigante como el de la corte de los Tudor. Y Ana tenía un sentido de autoestima y de respeto hacia sí misma que no era muy común en las mujeres de su tiempo. Ella pensaba que merecía un estatus con el que no había nacido, y eso finalmente la terminó llevando a la perdición. Además, es una historia familiar entre chicas en un mundo que las corrompe empujándolas a competir entre ellas.

¿Y qué tal fue la experiencia de trabajar con Scarlett Johansson, otra actriz de su generación?
Fue fantástico. Es muy raro ver dos grandes roles para actrices en los cuales están peleando y no necesariamente por un hombre, aunque en este caso sea el mismo rey. Es una pelea de poder entre hermanas, entre mujeres, y dentro de ellas también, sobre qué imagen quieren dar y qué tipo de persona quieren realmente ser. Soy hija única pero Scarlett tiene tres hermanos, ella me tuvo que ayudar a entender mejor estas relaciones filiales. Por otro lado, soy más tímida y ella más frontal, así que nos complementamos muy bien.

¿Cómo nació su amistad con la reina Rania de Jordania y su desenvolvimiento en la organización Finca?
Quería trabajar en algo que tuviera que ver con la paz en Medio Oriente puesto que yo nací ahí, en Israel, y me vine de muy pequeña a vivir a EE. UU. Admiro mucho a la reina Rania y me puse a su disposición. Por suerte mi trabajo me permite tener entre películas el suficiente tiempo libre como para viajar y tratar de ayudar en algo.

Vegetariana e insatisfecha
Los viajes, dice, le permitieron entender que no hay que malgastar recursos que en otros lugares son tan escasos. Natalie es vegetariana y se cuida mucho de no usar cuero. La hija de Paul McCartney, Stella, era hasta ahora la diseñadora que le proveía zapatos que no son de cuero. Y ahora ella misma tiene su propia colección en Te Casan, calzados que ella diseña y en los que no se utiliza ningún cuero de animal.


A pesar del lado intelectual, a la actriz también le gusta la ropa de los diseñadores Chloe, Marc Jacobs e Isaac Mizrahi, pero sólo las usa para las alfombras rojas. En la vida privada prefiere los jeans y la ropa cómoda, confortable y de línea clásica. En ese rubro, hay quienes ya la comparan con Audrey Hepburn. Y ella sonríe ante la analogía.

El matrimonio en la época de Ana Bolena no tenía que ver con el amor, dice Natalie, sino que se trataba de unir a las familias y darles más poder. “Ana aceptó eso pero luego vio que Enrique era buen mozo y educado; ella encontró en él un compañero intelectual y la forma de atraerlo fue desafiándolo”, explica. A los 26 años, Natalie reconoce que todavía no ha encontrado su compañero perfecto y que no está preparada para el matrimonio. “No estoy convencida… el divorcio es tan fácil.”

¿Le quedan todavía muchos objetivos por cumplir?
Al contrario, creo que nunca hay que alcanzar las metas. Me gusta estar siempre un poco insatisfecha, me hace seguir explorando, buscando algo más.