viernes, 13 de noviembre de 2009

En el desierto de Darth Vader

Un todoterreno, dunas y un amanecer en el continente africano aguardan a primera hora toda una aventura por el desierto de Túnez donde se esconden varios destinos para los amantes del cine y, en especial, de la saga de George Lucas, La Guerra de las Galaxias.

El conductor Nasser echa chispas nada más salir de Tozeur. A 120 kilómetros recorre la carretera y las dunas- que se convierten en una montaña rusa- para llegar a la primera parada: Chebika. Este pequeño oasis con una pequeña cascada y su poza, conserva restos de fósiles marinos que recuerdan que un día allí existía un océano. Sus palmeras ayudan a resguardarse del intenso sol que, desde primera hora, calienta el lugar y las cabezas de numerosos turistas que siguen a los guías apostados en la entrada. Uno de ellos, comenta el pasado del lugar e indica que en su tiempo sirvió como puesto defensivo. Pero "sigan con Alibaba, el mejor guía con el mejor grupo" indica mientras camina por un estrecho paso entre dos enormes rocas desde las que cae agua como si surgiera de las mismas y explica que todo aquello "es consecuencia de la erosión que ha ido sufriendo el oasis de Chebika en unos 70 millones de años". Además, este curioso guía señala a la cascada principal mientras cuenta que "ahí se rodó una escena deEl paciente inglés".

A toda velocidad
Nasser arranca esta vez por carretera, con paisajes a ambos lados del desierto y algún arbusto desolado en medio, hasta Mides cuyo cañón con más de 30 metros de profundidad muestra un pequeño riachuelo que parece secarse a cada minuto. Desde arriba, se divisan las hendiduras de las rocas -debido a la erosión- que muestran como en un tiempo el agua abundaba en la zona y llegaba hasta lo más alto.

Por detrás, puestos en los que intentan vender supuestos meteoritos usados en la primera entrega de la saga de George Lucas. Y es que esta zona de cañones inspiró una de las míticas escenas en las que el personaje de Anakin Skywalker compite en una carrera de vainas.

La ciudad de Mos Espa
Una de las casas de Mos Espa, en Oung Jemel (Túnez), creadas para la película 'La amenaza fantasma'.


Otro oasis que queda atrás y con ello la carretera. Nasser vuelve a sonreír y eso solo significa una cosa, toca abrocharse el cinturón porque comienza su particular rally por el desierto. Subidas y bajadas en un paisaje que se pierde por las extensas dunas del desierto hacia Oung Jemel donde, en medio de la nada, se alza la ciudad de Mos Espa con varias casas de arena construidas para el rodaje de La amenaza fantasma y a pocos metros, el palmeral que sobrevolaba el avión de El paciente inglés.

En el cañón con Luke, Indiana y R2-D2
Al este de Tozeur, en Sidi Boulhel, se encuentra otra zona con un pequeño cañón conocido como el de La Guerra de las Galaxias a pesar de haber sido una zona que ha servido como telón de fondo en películas como Indiana Jones y el Arca perdida o El principito. Este paisaje rocoso y desértico está coronado por una pequeña casa blanca testigo de las escenas de la captura de R2-D2 por los jawas, el ataque de los Tusken a Luke o cuando Indiana Jones amenaza con un lanzacohetes a Belloq y los nazis que están trasladando el Arca de la Alianza.

A varios kilómetros al noroeste de Tozeur, Chott el Djerid, un inmenso lago salado cuyo blanquecino color parece brillar como si contuviese purpurina dorada en vez de agua. Por supuesto en la parada, más bazares en los que comprar desde un refresco a las típicas "rosas del desierto" (un mineral marrón formado por diversas capas de yeso, agua y arena) bajo un cartel que reza: "más barato que en el todo a 100 o en el Carrefour".
Este paisaje único conquistó al director de cine George Lucas ya uso este lugar en algunas secuencias de La Guerra de las Galaxias, El ataque de los clones y La venganza de los Sith.

La Puerta del Desierto
Otra experiencia inolvidable en el desierto es hacer una ruta en dromedario. Una forma original, aunque muy turística, de recorrer el desierto Gran Sur entre Douz y Ksar Ghilane. Lo más recomendable para pasear a lomos de este animal, es hacerlo al atardecer y así evitar las altas temperaturas.



En casa de la familia de Luke Skywalker
Camino hacia el este y a 43 kilómetros de Gabes, está Matmata. La arena arcillosa de la zona ha convertido el lugar en el hogar de los bereberes que excavaron sus viviendas en el suelo. Estas cuevas-casas circulares se construyeron en torno a un pozo de unos 5-10 metros de profundidad y unos 15 metros de diámetro para lograr el aislamiento térmico y, antiguamente, para ocultarse durante la guerra. Los fans de La Guerra de las Galaxias están de enhorabuena, ya que existen tres hoteles subterráneos en los que vivir como lo hacía la familia Lars (los padres adoptivos de Luke Skywaker) y pasar una noche diferente.



De copas con Obi Wan
En la isla de Djerba, al sur del Golfo de Gabes, se encuentra la ciudad de Ajim en la que se puede visitar la cantina donde Luke conoció a Han Solo y varias calles de Mos Eisley, así como el exterior del Muelle de Embarque 94 que aparecían en Una nueva esperanza. A pocos kilómetros al norte de esta localidad, por la carretera de la costa, se alza la casa de Obi Wan Kenobi.

La mayor parte de la población en esta zona son bereberes, cuya austeridad y rigor se expresan en la arquitectura de las casas o menzeles (viviendas familiares con una sola habitación, torreones y muros ciegos).

Fuente: elviajero.elpais.com

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